viernes, 8 de marzo de 2019

Mensajes amables de fin de semana: mezclando dos teorías preciosas, la radiación de Hawking y el entrelazamiento cuántico, SÍ es posible saber lo que hay dentro de un agujero negro



Estimad@s Clientes y/o amantes del LEAN:

Noticia impresionante donde las haya: mezclando dos teorías preciosas, la radiación de Hawking y el entrelazamiento cuántico, SÍ es posible saber lo que hay dentro de un agujero negro
El esquema de este post es el siguiente:
-Extracto del experimento que lo confirma
-Un link muy pedagógico sobre el entrelazamiento cuántico
-Resumen de un post de mi blog sobre la radiación de Hawking

Utilizan la teleportación cuántica para «echar un vistazo» dentro de un agujero negro

Un equipo de físicos de la Universidad de California en Berkeley ha conseguido, por primera vez, utilizar una computadora cuántica para «echar un vistazo» a lo que hay dentro de un agujero negro. Es solo un primer paso, pero siguiendo este camino pronto será posible utilizar bits cuánticos entrelazados para explorar el misterioso interior e estos extraños objetos, en el límite mismo de las leyes de la Física. El trabajo se acaba de publicar en Nature.
Hoy por hoy, nadie sabe a ciencia cierta lo que sucede cuando la materia desaparece dentro de un agujero negro. Toda la información adjunta a esa materia, la identidad de todos sus constituyentes, incluso la energía y el impulso que llevaban sus partículas más elementales se mezclan, al entrar en el agujero, con toda la demás materia e información que éste contiene, haciendo aparentemente imposible su recuperación.
Lo cual conduce a una situación que la Física lleva décadas intentando resolver, la llamada «paradoja de la información del agujero negro». Las leyes de la Mecánica Cuántica, en efecto, afirman que la información nunca se pierde, incluso cuando desaparece dentro de un agujero negro. Pero al mismo tiempo sabemos que cualquier cosa que entre en un agujero negro jamás podrá volver a salir de él. A todos los efectos, pues, será como si se hubiera perdido para siempre.
Y aquí es donde empieza la confusión. Algunos físicos afirman que la información que cae al agujero tras cruzar el horizonte de sucesos (la línea imaginaria que, una vez traspasada, no permite el regreso) se perderá para toda la eternidad. Otros, por el contrario, argumentan que sería posible reconstruir esa información, aunque solo después de esperar sentados hasta que el agujero negro se haya evaporado por completo. Un proceso que necesita una cantidad inimaginable de tiempo.
Gracias a Stephen Hawking sabemos que los agujeros negros, en realidad, no son tan negros como parecía, ya que emiten una pequeña cantidad de radiación (conocida como radiación Hawking en honor del genial físico británico), causada por las fluctuaciones cuánticas que tienen lugar en el mismísimo borde del agujero. Desafortunadamente, los cálculos indican que un agujero negro que tuviera la misma masa que nuestro Sol (y los hay muchísimo más grandes) tardaría unos 10 elevado a 67 años en evaporarse, lo cual es muchísimo más tiempo que la propia edad del Universo. En teoría, una vez evaporado el agujero, la información que contenía volvería a ser accesible.
Un «resquicio cuántico»
Pero los investigadores de Berkeley han descubierto que podría haber otra forma de recuperar esa información más rápidamente. Un «resquicio cuántico» que permitiría medir las sutiles «relaciones» entre el interior del agujero negro y la radiación Hawking que éste emite continuamente. El truco consistiría en sacar provecho de una propiedad de las partículas subatómicas, el entrelazamiento cuántico, que en palabras llanas consiste en una especie de «comunicación instantánea» que permite a las partículas entrelazadas conocer, y reaccionar en tiempo real, con lo que les sucede a sus «hermanas», sin importar la distancia que las separe.
Y resulta que dos bits de información, como los bits cuánticos o qubits de las computadoras cuánticas, están tan íntimamente entrelazados que el estado de uno de ellos determina automáticamente el estado del otro, estén donde estén cada uno de ellos. Los físicos se refieren a esta extraña capacidad, miles de veces comprobada pero aún no del todo entendida, como la «acción fantasmal a distancia». De hecho, se podría decir que las mediciones efectuadas sobre qubits entrelazados son posibles gracias a la « teleportación cuántica» de la información de un qubit al otro.
En palabras de Norman Yao, uno de los firmantes del artículo, «podríamos recuperar la información caída dentro de un agujero negro llevando a cabo un cálculo masivo de los fotones de Hawking salientes. Se espera que esto resulte muy, muy difícil, pero si creemos en la Mecánica Cuántica, algo así debería, en principio, ser posible. Y eso es exactamente lo que estamos haciendo aquí, pero en un pequeño agujero negro de tres qubits dentro de una computadora cuántica de siete qubits».
Aunque en la práctica la complicación es enorme, la idea de base resulta relativamente sencilla. Se trata de dejar caer un qubit entrelazado dentro de un agujero negro y analizar después la radiación Hawking emergente. En teoría, de esta forma sería posible determinar el estado del qubit que ha caido dentro del agujero, proporcionando así una ventana que nos permitiría observar lo que hay «dentro del abismo».




El esquema ilustra la "paradoja de la información del agujero negro".
Alice introduce un qubit en el agujero y le pide a Bob que lo reconstruya usando solo la radiación Hawking emergente - Norman Yao, UC Berkeley

Basándose en estas premisas, Yao y su colega Beni Yoshida, otro de los firmantes del artículo, propusieron el año pasado un experimento para demostrar la bondad de su idea. «Con nuestro protocolo -explica Yao- si se consigue medir una teleportación cuya fidelidad sea lo suficientemente alta, entonces se podría garantizar que se produjo una mezcla en el interior del circuito cuántico. Con eso, decidimos llamar a mi amigo Chris Monroe».
Monroe, físico de la Universidad de Maryland y otro de los autores de esta investigación, decidió intentar el experimento. Y al implementar el protocolo de Yao y Yoshida consiguió, efectivamente, medir la correlación que andaba buscando. Monroe y sus colegas, en efecto, midieron una fidelidad de teleportación cercana al 80%, lo que indicaba que por lo menos la mitad del estado cuántico había «pasado» del qubit enviado al interior del diminuto agujero negro, al otro qubit del exterior y entrelazado con él. En otras palabras, habían conseguido «extraer» información de dentro del agujero negro.
Con todo, la investigación apenas si ha conseguido arañar la superficie del problema. Pero ha demostrado que en el futuro sería posible desarrollar un sistema capaz de extraer información del interior de un agujero negro, una especie de «sonda cuántica» enviada al corazón mismo de lo desconocido, allí donde las leyes de la Física se rompen y el hombre, seguramente, no podrá llegar jamás.




  1.  Ahí va un link que me ha gustado sobre el entrelazamiento cuántico:


                                       https://www.youtube.com/watch?v=7KKYcbwJjeQ



  1. La radiación de Hawking
Post mío relacionado con este tema:
Mensajes amables de fin de semana: si estás en un agujero negro, no te rindas ( Stephen Hawking )
En una conferencia celebrada en Suecia a mediados del pasado mes de Agosto, el científico Stephen Hawking impactó a la comunidad científica: "Si estás en un agujero negro, no te rindas", afirmó. 
Los físicos han estado discutiendo durante 40 años sobre lo que sucede con el estado de los objetos una vez que caen ahí. La mecánica cuántica dice que esta información no puede ser destruida, pero la relatividad general dice que sí. Esta teoría se conoce como la paradoja de la información
Hawking afirma que en primer lugar, esta información nunca ingresa al agujero negro: "La información no se almacena en el interior del agujero negro como creemos, se queda en su límite, en el horizonte de sucesos", señaló. 
El físico añade que esta información se mantiene en su borde u horizonte reflejados en una suerte de holograma, con datos que se quedan ahí sin ser eliminados. 




Una paradoja
Los agujeros negros, como todo lo demás, deben mantener un registro de la mecánica cuántica de su formación. Puede surgir un agujero negro, por ejemplo, de la muerte de una gran estrella que se quedó sin combustible para la fusión nuclear y colapsó bajo su propia gravedad. De acuerdo con la mecánica cuántica, el agujero negro debe almacenar la información sobre la estrella que le dio origen, así como cualquier materia que haya caído desde entonces. Pero si el agujero negro alguna vez se evapora, parecería que la información sería destruida.
Los físicos han tratado de encontrar una manera para que la información se escape de la desaparición del agujero negro a través de la radiación de Hawking. El problema con este escenario, sin embargo, es que los agujeros negros parecen no tener forma de difundir información a esta radiación. Los agujeros negros, de hecho, son objetos muy simples de acuerdo con la teoría de la relatividad general, que primero predijo su existencia. Solo tienen tres propiedades: masa, carga y momento angular; más allá de esas variables, no tienen características, no hay otros detalles; en la lengua vernácula de los físicos, se dice que “no tienen pelo”.
Hawking dio a conocer una posible “respuesta” a la paradoja de la pérdida de información —una forma de lograr que los agujeros negros tengan “pelo”— durante una presentación realizada en el Instituto Real de Tecnología KTH, de Estocolmo, el 25 de agosto: “Propongo que la información no se almacena en el interior del agujero negro como uno podría esperar, si no en su límite, el ‘horizonte de sucesos’”, dijo. El horizonte de sucesos es la frontera teórica de un agujero negro, un punto esférico “sin retorno” para la materia entrante. Hawking sugirió además que la información reside en las llamadas “super traducciones” en el horizonte de sucesos, que son huellas que podrían causar un cambio en la posición o en el momento de las partículas que se emiten a través de la radiación de Hawking.
Estas super traducciones estarían formadas por las partículas de la estrella muerta y cualquier materia que cayó en el agujero negro cuando cruzó por primera vez el horizonte de sucesos. Hawking admitió que la información no sería fácilmente recuperable, pero sostuvo que al menos no sería destruida, resolviendo así la paradoja. “La información sobre las partículas entrantes se devuelve, pero en una forma caótica inútil”, dijo. “Para todos los efectos prácticos, la información se pierde”.

Un holograma de la materia
De cierta forma, la solución de Hawking a la paradoja de la pérdida de la información señala que está ocurriendo una cosa, pero da la impresión de que está pasando otra.
La información no está pasando a través del agujero negro, sino que se está almacenando como una "supertraducción" en lo que se conoce como "horizonte de eventos".
Los hoyos negros no son objetos parecidos a las pelotas, pero si los imaginamos así, podríamos describir al horizonte de eventos como su superficie y a la supertraducción como una especie de imagen que las partículas que pasan pintan en la superficie.
"La idea es que las supertraducciones son un holograma de las partículas que entran", dijo Hawking. "Por ende, contienen toda la información que se perdería de otra forma".

El agujero negro podría ser un pasaje a otro universo
En la conferencia en Estocolmo, Hawking también ofreció ideas convincentes acerca de dónde pueden terminar finalmente las cosas que caen en un agujero negro, señalando que “el agujero podría ser un pasaje a otro universo, pero lo que pasa por ahí no podría volver a nuestro universo”.

El agujero negro supermasivo del centro de la galaxia podría ser un agujero de gusano encubierto
Uno de los objetos más extraordinarios de nuestra galaxia, la Vía Láctea, es sin lugar a duda Sagitario A*. Este pequeño objeto, que está situado en la constelación de Sagitario, fue descubierto en 1974 y se sabe que es una fuente brillante de ondas de radio.
Desde entonces, los astrónomos han llevado a cabo numerosas observaciones de Sagitario A* y de las estrellas cercanas, algunas de las cuales orbitan a una velocidad muy alta. Esto implica que Sagitario A* es extremadamente masivo, y ya que es tan pequeño, debe ser también extremamente denso.
Es por eso que los astrónomos creen que este objeto es un agujero negro supermasivo que yace en el centro de la galaxia. De hecho, Sagitario A* es aproximadamente 4 millones de veces más masivo que el Sol, todo en un volumen no mucho más grande que la órbita de Mercurio.

Representación artística de los agujeros gusano




Los agujeros de gusanos se los describe como una topología hipotética del espacio-tiempo en física y, básicamente son una especie de atajo o un puente que conecta dos puntos del espacio-tiempo.
Pero hay otra explicación: este objeto súper denso y masivo podría ser un agujero de gusano que conecta nuestra región del espacio a otro punto del Universo, o incluso a otra parte del multiverso. 
Los astrofísicos han sabido desde hace mucho tiempo que los agujeros de gusano están permitidos por las leyes de la relatividad general y que se podían haber formado poco después del Big Bang.


Como siempre, he incluido estas reflexiones en mi blog “Historias del LEAN”:


Que disfrutéis cada hora del fin de semana

Un cordial saludo
Alvaro Ballesteros










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